Como much@s ya sabéis, desde hace unos meses tenemos una Autocaravana en nuestras vidas, nos hace felices esta nueva manera de viajar, moverse y descubrir lugares maravillosos. De ahí que apostemos por escribir de nuestra vida en AC, de lo bueno, de lo malo, de las injusticias y oportunidades. Sin aspirar a ser controvertidos, queremos expresar nuestra opinión sobre por qué hay tantos en esta sociedad que no aceptan el mundo camper.

Viajando en Autocaravana podemos disfrutar de la libertad, de comodidades y de una sensación única de hacer que cualquier lugar sea tu casa. Sin embargo, también hemos sido testigos y protagonistas de la enorme manía e intolerancia que despertamos entre ayuntamientos, empresas de turismo e incluso ciudadanos. ¿Por qué no nos aceptan? ¿A qué viene el interés de crearnos mala fama?

NO ME QUIERAS PERO ACÉPTAME

Lo que está pasando es discriminación en toda regla y va en contra de libertades y del respeto a la diversidad. Yo no exijo a nadie que le guste el color de mi pelo, el tamaño de mi bolso ni el motor de mi coche, pero sí merecemos los mismos derechos seamos rubias, morenas o pelirrojas. A tod@s los que prohíben y calumnian el turismo rodante… No me quieras, pero acéptame. Acéptame porque existo, porque sueño, porque elijo como quiero vivir, como quiero viajar y porque con mi elección no estoy suprimiendo ninguna de tus libertades.

La verdad de por qué no aceptan el mundo camper

Aunque no lo hemos mencionado, este artículo no es más que nuestra sincera opinión, desde nuestra verdad y nuestra consciencia.

Hemos oído mil teorías y leído muchas columnas mencionando los mil y un motivos por los que somos un peligro para los pueblos y espacios naturales. Mucho bla, bla y poca valentía. Tras excusas enmascaradas sólo vemos un hilo común en todos los que opinan: HIPOCRESÍA. Sí, España, campings, ayuntamientos (no todos, afortunadamente) y parques verdes, no nos aceptáis y el motivo de esta discriminación es que sois HIPÓCRITAS.

Interesa otro turismo

Estamos frente a un país que acepta calas y playas llenas de yates, que aplaude los ingresos de unos puertos donde el agua es bañada por petróleo. Un país que transforma primeras líneas de mar en selvas de edificios inmensos. Parques naturales que montan casetas y tiendas en las mismas entradas, un país que sacrifica bosques y sus animales para construir parkings y urbanizaciones. Este es el país que se estremece cuando ve 4 autocaravanas aparcadas en un mismo terreno, el que pone cepos porque elegimos aparcar nuestros vehículos en la calle, el que se cree que prohibiéndonos pernoctar en los parkings protegen un terreno igualmente descuidado.

¿A caso no es incoherente transformar nuestro medio para dar la bienvenida a turismos que dañan nuestra cultura y apartar otros que son menos invasivos? No aceptan el mundo camper pero sí el resto, ¿qué sentido tiene?

Cada vez somos más sostenibles

¿Acaso no se dan cuenta de que somos vehículos de paso? Una amplia mayoría de autocaravanistas y camperistas hacemos que nuestro viaje sea el camino, estamos poco tiempo parados en un mismo lugar (generando menos basura que quienes se alojan en cualquier hotel durante 1 semana) y pasamos más de un 70% del tiempo fuera de nuestros vehículos explorando… Somos un vehículo recreativo, al igual que un coche, furgoneta o bicicleta. No somos un camión, ni un tráiler, ni portamos mercancía. Y no sólo eso, somos cada vez más los que estamos comprometidos con el reciclaje, usamos menos químicos y apostamos por un turismo sostenible (somos expertos ahorradores de agua, gas y luz por cierto).

Creemos que siguen queriendo hacer de nosotros un turismo sucio, low cost, invasivo e irrespetuoso y, aunque eso existe en cualquier tipo de turismo, lo cierto es que somos de los sectores que más ha evolucionado. Nos preocupamos y ocupamos de que los lugares donde estamos y pernoctamos estén limpios, respetamos su esencia, su biodiversidad, su magia… Porque amamos lo auténtico, las vistas y los olores más que nadie. Sacamos nuestras sillas y mesas para disfrutar del aire libre, pero supongo que eso molesta más que las familias que pasan el día en la playa con sus neveras y bocadillos (olé ellos, por cierto) o quienes comen en la calle porque son fiestas mayores, o quienes montan sus terrazas en las ramblas por las que paseamos. Somos el enemigo porque no nos aceptan, no porque hagamos del planeta un peor lugar para vivir.

Interesa el dinero ¿a cualquier precio?

Gastamos algo menos aunque también contribuimos con la economía local. Aunque muchos viajemos con la compra hecha, consumiremos combustible, repondremos nuestra nevera e incluiremos visitas culturales. Está bien, no nos alojaremos en una cadena hotelera (no siempre española), ¿pero a caso no estamos promoviendo otra riqueza? ¿Qué pasa con la riqueza del medio, de la cultura y de la Naturaleza? ¿Quién cuida del patrimonio de este país? ¿El turismo de masas que llena 100 habitaciones de un hotel? ¿El que requiere tanta infraestructura que construye urbanizaciones donde antes había bosques? Cóbrenme una tasa de turismo por estar en su provincia si quiere, pero no calumnien sobre mí porque lo único que les importa sea mi dinero, porque soy mucho más, somos mucho más.

Dejar de hacer ver que protegéis a España alejándonos o aparcándonos en lugares remotos. Sólo interesa el dinero aquí. Menuda base sobre la que construir una sociedad de respeto, menuda manera de aceptar la diversidad… Hipocresía, señores y señoras.

¿Y ahora qué?

Ahora, a adaptarse. Todos.

Ayuntamientos, dejen de apostar por un único tipo de turismo. Si quieren promover la cultura y el deporte, no les pongan precio. Entiendan que a nosotros nos mueve conocer y disfrutar, y que para nosotros gastar venga después no tiene nada de malo. Entiendan que amamos nuestros paisajes, nuestras montañas, las calles de nuestros pueblos y el ritmo de nuestras ciudades, y que las cuidamos, porque ahí despertamos, paseamos y vivimos.

Entendamos que campings, casas rurales y hoteles son excelentes opciones con las que no queremos confrontación, pues nosotros también los usamos, aunque repetimos, pensamos más en el camino que en el destino (almenos los que ejercemos turismo rodante).

Probemos nuevos modelos donde tod@s nos sintamos bien. ¿Alguien ha visitado las pistas de esquí que tienen áreas de AC reservad@s? ¡Aquí algunos ejemplos que funcionan! Y la clave está en que nos incluyen, nos reservan lugar y esas plazas nunca están sucias o destrozadas. ¿Por qué no podemos dormir al lado de un río, a pie de montaña o en el bosque?

Sociedad, hagamos algo para entendernos un poquito mejor. Somos muchos y muy diferentes. Respetemos la diversidad y entendamos que una autocaravana /van o camper aparcada frente a la playa, en vuestra calle o en un descampado de vuestro pueblo, lleva dentro personas deseosas de conocer y disfrutar de ell@s mism@s y de su entorno. Respetemos las elecciones de cada persona.

Autocaravanistas, campers, vans, caravanas y coches-cama, sigamos disfrutando como hasta ahora. Nos apasiona la vida que hemos elegido y si queremos que mejore, debemos mostrar que tenemos conciencia por el planeta y por los demás. Respetemos las horas de silencio, vaciemos donde toca, aparquemos donde no estorbamos a otros vehículos, no dejemos basura allá donde pasamos…

Y a tod@s, hagamos para que la convivencia sea posible y exitosa. Si nos facilitáis más servicios, los usaremos. Habilitar lugares con más papeleras (donde reciclar) para que las usemos todos. Aceptar nuestra libertad de elegir como vivir y como viajar. Como haría cualquiera, elija viajar en moto, avión, barco o coche.

Déjanos tu opinión de por qué no aceptan el mundo camper

¿Y vosotros qué creéis? ¿Por qué no nos aceptan? Os leemos!

Inés & Jordi
SomOutdoors

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