Abrimos este post dedicado a nuestra experiencia en Marruecos; el país de los mil paisajes. Porque Marruecos es algo más que Marrakech, algo más que Fez, Rabat y sus mezquitas; porque hay un Marruecos diferente más allá de los zocos, los jardines, los colores, las grandes plazas, el cielo oscuro y el calor. Compartimos con vosotros el mejor Marruecos que uno puede conocer, el de sus montañas (Alto y Bajo Atlas), el de sus pueblos beréberes, sus castillos (kasbah), sus gargantas y sus dunas de arena, todo esto hecho en 4 días. Y pudimos dormir en el desierto de Marruecos!! Esta era la experiencia que buscábamos por encima de todo!

En el vídeo podéis ver un resumen de cómo fue nuestra ruta, más abajo os los explicamos en detalle.

Viaje por Marruecos

Qué debes saber

Antes de mencionaros el itinerario, contaros un par de recomendaciones que os resultarán muy útiles:

  1. Dormir en el desierto de Marruecos es un MUST! Fantástica experiencia sin duda. Ojo! Hay 2 desiertos «cerca» de Marrakech: Ouarzazate y Merzouga. Ve a Merzouga, es el bueno, el grande, el que te deja sin aliento. Ouarzazate son 4 dunas juntas donde llevan a los turistas con poco tiempo.
  2. Si te estás planteando ir por tu cuenta o ir con un tour operador. Te recomendamos ir con un tour operador. La conducción no es sencilla, las indicaciones tampoco y la amable gente local te ayudará a cambio de dinero.

Nosotros fuimos con Viajes Marruecos 4×4 y sólo tuvimos que esperar en nuestro Riad a que nos viniera a buscar Hamid, subbir a su Toyota Land Cruiser 4×4 y empezar nuestra aventura. ¡Todo un acierto! Las carreteras y rutas de Marruecos hasta llegar al desierto de Merzouga no son fáciles; comer y cenar en ruta es todo un riesgo si no conoces los sitios recomendados y la cantidad de Kms (más de 1200 en total) pueden ser agotadores…

Arrancamos pues a las 8.30h de la mañana desde Marrakech directos a nuestro tour de 3 noches y 4 días por Marruecos con la ilusión puesta en nuestra noche en las haimas del desierto de Merzouga. ¡SomOutdoors!

Día 1 – Cruzando el gran Atlas

Mencionar los lugares visitados es una información que está disponible en cualquier agencia; por eso preferimos ponerle emociones a lo que vivimos… Atravesamos las montañas del ante Atlas y eso ya nos trasladó a otro mundo, no dejamos de asombrarnos porque descubrimos otro país. Imaginar el choque al pasar de un concurrido zoco y una caótica Plaza Yamaa el Fna, al paisaje verde que ocupa toda tu visión; la altura de las montañas es increíble y así llegamos al punto más alto del país, Tizi Ntichka (2.260m). Siguiendo la ruta, tropiezas con pueblos bereberes, sorprende que muchos de ellos estén abandonados por falta de agua. Parada en el fantástico Kasbah de Ait Ben Haddou (Gladiator en estado puro), escenario de famosas películas históricas; si el calor no mata tu energía, no dudes en entrar por sus calles laberinto. La noche la pasamos en Ouarzazate (tuvimos la suerte de estar en la mejor habitación del Riad, adoramos esos regalitos que nos da la vida); considerada la gran puerta del desierto. La puerta no es grande… Pero sí lo es la sonrisa que se te queda cuando ves más cerca las dunas de arena doradas.

Día 2 – De las montañas a dormir en el desierto de Marruecos

Atravesamos el Bajo Atlas y pudimos contemplar la inmensidad del Valle del Dra; lleno de colores, uno se pregunta cómo pueden existir esos paisajes… Sin duda, el agua ha sido la casuística de tanto contrastes: el corte de las montañas, el verde de los árboles del valle, los pueblos estratégicamente colocados entre la vegetación y la tierra seca… Disfrutamos de la comida como nunca, pensando en las haimas, las dunas, los camellos… Deseando poder vivir la experiencia ya y tras 2 horas de ruta, alcanzamos el Hotel del Desierto desde el que partiríamos en camello a las haimas. Con una puntualidad que no esperábamos, nos llevaron al patio de atrás donde esperaban los camellos, obedientes. Por falta de capacidad, hicimos ¼ de la ruta en 4×4 hasta llegar a un mini oasis y empezar nuestra ruta desde ahí (¡otro regalito de los que tanto nos gustan! El recorrido que hicimos en el todoterreno no es el mejor para hacer en camellos, así que patinamos por las dunas a 4 ruedas hasta llegar a un arranque de circuito mucho más auténtico).

Paseo en Camello y noche en haimas

¡¡Por fin!! Empezamos la ruta con otros compañeros de viaje; debo decir que no era la primera vez en camello para ambos pero como si lo hubiera sido. Sin pisar las dunas, sientes como te hundes en la arena, un paseo de 45 minutos donde no dejas de asombrarte por lo que te rodea, de sorprenderte con unas dunas infinitas, de reír ante la graciosa patosidad de los camellos; en un momento olvidamos nuestra gopro para respirarlo todo profundamente…

Sorprende la cantidad de haimas que vimos por el camino hasta dar con las nuestras. Cuando llegamos, nos distribuyeron intentando respetar las preferencias; compartimos haima con otra pareja, separados por una alfombra-cortina, ¡todo un lujo!

En el campamento nos dieron de cenar; nos sentamos al lado de unos turistas de China (¡otro regalito! ¿Se puede cenar con gente más simpática y tener mejores fotógrafos al lado?).

Definitivamente lo mejor de las haimas es lo que sucede fuera; salir a pasear por las dunas, por el desierto, con las ganas de irte más y más lejos, de disfrutar de la tranquilidad (y no perder de vista el campamento). Por la noche y con la luz de la luna, Merzouga nos da su lado más bonito; nos estiramos a ver las estrellas mientras en el campamento los guías cantaban y los turistas bailaban. Paz y tranquilidad sobre unas dunas blancas y rodeados de camellos “salvajes” que investigaban donde conseguir comida. Esta es la experiencia que buscábamos.

Como nos gustó dormir en el desierto de Marruecos!! Repetiríamos sin duda!

Día 3 – Del desierto a las gargantas

Despertamos a ver amanecer y a regresar en camello al Hotel del Desierto; de ahí, directos a los Quads. No estaba incluido pero quisimos vivir esa experiencia, “riding the dunes” con la adrenalina que eso despierta en ti. Se nos hizo corto, pero disfrutamos cada minuto de la actividad que nos permitió alcanzar la duna más alta del desierto. Esa es la mejor panorámica de Marruecos. Siguiendo la ruta, alcanzamos Erfoud para visitar la fábrica de mármol y fósiles y de ahí, el segundo mejor escenario que vimos en todo el tour: las Gargantas del Todra; un desfiladero de paredes verticales que encauzan el río Todra y de ahí, al valle del Dadés; preciosa combinación de colores y paisajes. Nos fuimos pronto a dormir, lo necesitábamos… Dado la alta ocupación del Riad inicialmente programado nos fuimos a otro albergue mucho más vacío y tranquilo en el acantilado de Dadés (¡otro regalito!)

Día 4 – El called de rosas y vuelta a Marrakech

Amanecimos sabiendo que por la noche dormiríamos en Marrakech; con pocas ganas de abandonar las montañas, se imponía un día de muchos kilómetros y las 2 últimas paradas: Valle de Rosas (sin palabras; este país lo tiene todo, hasta rosas frescas) y el palmeral de Skoura; sin duda, el tercer mejor paisaje que vimos en estos días… Totalmente imperdible.

Llegamos a Marrakech con el sabor de haber vivido una experiencia única, de las que dejan huella, de las que te contagian las ganas de viajar más, conocer y vivir más culturas; ambos creemos que aquí nacieron nuestras promesas de salir al mundo más y de una manera mucho más outdoors.

Para aquellos que os interese, os recomendamos con confianza a Viajes Marruecos 4×4 la empresa que nos acompañó en este viaje; un trato exquisito y personal que hizo de este viaje, un viaje más nuestro.

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